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miércoles, 1 de marzo de 2017

El circo de pulgas


Las primeras exhibiciones de pulgas de las que se tiene noticia son muestras de trabajo de orfebrería diminuta (cadenas de incontables eslabones, carruajes, etc.) en las que las pulgas servían como referencia de tamaño o como animales de arrastre. La fascinación por estas exhibiciones se hizo patente en el siglo XVII en toda Europa donde se convirtieron en asunto de última moda entre las diferentes cortes y objeto de estudio por los inquietos naturalistas de la época.

Estas tempranas manifestaciones eran un tributo a los artesanos que construían los aparatos, pero con la aparición de Bertolotto el énfasis recae finalmente sobre el domador o adiestrador de las pulgas. Bertolotto es quien populariza definitivamente el Circo de Pulgas en Europa y América y se reserva el derecho a la posteridad escribiendo un libro titulado: Historia de la Pulga: …conteniendo el programa de la extraordinaria exhbición de las educadas pulgas admiradas por las cabezas coronadas de Europa, que se publicó en 1833, reeditado en numerosas ocasiones y que es considerado la biblia en esta materia.


Debido a su corto periodo de vida, apenas dos meses, es necesario un proceso de selección y adiestramiento continuo. Cuando el entrenamiento comienza, la futura artista (según los expertos, el sexo femenino es el más adecuado) era introducida en un bote o probeta de cristal. Al verse atrapada la pulga comienza a dar saltos y a golpearse duramente contra el techo de cristal. Esto permite al domador analizar la fuerza de la pulga y, lo que es más importante, convencer al insecto de la inutilidad de su salto.

Concluida la primera fase del adiestramiento, los domadores las ataban con finos hilos a carritos, norias y otros objetos de papel. Durante el espectáculo, las pulgas, al intentar huir, arrastraban la carga, disparaban diminutos cañones o saltaba desde un trampolín a una piscina -un vaso de agua-. Acabada la función, el domador colocaba a las obedientes fieras en su brazo para que chuparan sangre y recobrasen las fuerzas.

Los variados actos interpretados por las pulgas eran imaginativas extensiones de sus acciones naturales. así, dos pulgas manteniendo un duelo de espadas, en realidad estaban intentando frenéticamente desembarazarse de las diminutas agujas atadas a sus patas. Una pulga malabarista o futbolista estaría de hecho procurando alejar una bola impregnada con algún producto químico que a las pulgas les resultaba repugnante.


En el siglo XIX, la época de oro de la exhibición de las pulgas, eran anunciadas con el nombre de famosos artistas de circo como Leotard, el acróbata Diavolo, Blondin el funambulista, o bien realizaban pantomimas interpretando a personajes como Don Quijote y Sancho Panza, Wellington o Napoleón.

La especie más utilizada por los domadores de pulgas era la diminuta pulga común o humana, la Pulex Irritans, con una longitud que no sobrepasa los 4 milímetros, y que suele parasitar en el hombre, instalándose en la piel, y con ayuda de su potente mandíbula, hundinedo su cabeza en la epidermis, para chupar la sangre.Tantas debía haber en el siglo XIX que algunas se hicieron populares como estrellas de circo. 

Entre las primeras noticias que tenemos de estas exhibiciones está el anuncio publicado en El Áncora, respecto a la llegada a la ciudad de Barcelona de una compañía de "pulgas industriosas" dirigidas por un tal Jean Essinger, en abril de 1851. Unas décadas más tarde, el escritor Agustí Calvet, Gaziel, describía la primitiva plaza Cataluña como un descampado, un espacio de solares y vallas, habitado por un circo ecuestre, un café acristalado conocido como La Pajarera y una serie de barracones de feria, entre las atracciones de la que estaban las pulgas amaestradas.

Haciendoles pasar hambre , sus domadores conseguían que hicieran piruetas y equilibrios, estiraran un carro o levantaran objetos con un peso varias veces superior al suyo. Con el cambio de siglo, estas representaciones alcanzaron un alto grado de complejidad y se complicaron con todo tipo de experimentos e innovaciones. En 1909, el británico F.P. Smith presentaba una troupe de moscas, una de las cuales aparecía en la pista disfrazada de ama de cría. Por las mismas fechas, un japonés apellidado Kasamata era citado en los periódicos como un gran domador de ratones. Y en 1912 se hacía famoso el estadounidense Rawson como entrenador de ostras, a las que había enseñado a abrir y cerrar las valvas en su voz de mando. El caso más estrambótico fue el del millonario Charles Rothschild, que en 1914 pagó 25.000 francos por un extraño ejemplar que engrosó su extensa colección de pulgas. 


Lejos de estas cifras, en Barcelona residía Melchor Quevedo, hijo de la calle Valldonzella y conocido mundialmente como Mister Quevedini, uno de los maestros mundiales en el arte de adiestrar insectos, que compraba pulgas a peseta la pieza.

Quevedo había empezado exhibiendo fenómenos de la naturaleza (llegó a presentar un matrimonio entre una gigante catalana y un enano andorrano, o un pretendido salvaje que supuestamente se alimentaba de carne humana). Pero bien pronto descubrió el negocio de las pulgas amaestradas, al que se dedicó con tenacidad. Montó una compañía con 300 minúsculas artistas que trabajaban a cambio de sangre (al terminar la función dejaba que se alimentaran de su brazo), las mostraba en una choza situada donde años más tarde se construiría el teatro Poliorama. 

Conocía cada uno de sus insectos por su nombre y nacionalidad, los tenía de todos los países donde había estado, aunque puntualizaba que la mayoría eran del barrio de Sants. Con sus pequeños astros del espectáculo recorrió medio mundo, actuando para todo tipo de público. Aunque terminó arruinado y pasando a formar parte de la bohemia barcelonesa más andrajosa y decadente, la que se reunía cada noche a las tertulias del bar del Centro (hoy en día, parte de la moderna ampliación del Liceo, en la rambla de los Capuchinos).

A este artista del barracón lo entrevistó Carlos Caballero en 1926, para su serie Figuras del hampa internacional en La Voz. Y nuevamente el periodista Joan Tomás en 1935, para Mirador. Entonces era un pobre jubilado vestido siempre de frac, con el pecho cubierto de medallas, larga cabellera blanca y peligra romántica, que malvivía en el Barrio Chino como vendedor ambulante de relojes, bisutería, estilográficas o entradas de fútbol. En pleno declive, los insectos adiestrados ya compartían espacio en la prensa con los nuevos insecticidas (como el Flit o el Vulcan-Gas) que garantizaban la destrucción radical de "chinches, polilla, pulgas, moscas, piojos y otros animales".


El circo de pulgas más recordado de la ciudad fue uno de los últimos que se pudieron ver por estas latitudes. Tuvo lugar con motivo de la Exposición Internacional de 1929, el gran cronista Domingo de Bellmunt lo explicó a su Anecdotario inédito de cincuenta años de periodismo catalán. Para contemplar aquellos shows, el muy reducido público (sólo seis personas por pase) tenía que mirar a través de unas lentes de aumento. Dentro de una caja de vidrio, las pulgas bailaban un vals de Strauss, tras una danza oriental vestidas de odaliscas, y una sardana de Pep Ventura a cargo de 32 insectos con barretina, el número final de los cuales consistía en una despedida circense de múltiples pistas que incluía desde pulgas equilibristas a pulgas payasas. 

Bellmunt entrevistó el domador -un sabio alemán según el cronista-, que le explicó las diversas procedencias de sus animales, catorce de los cuales eran auténticas pulgas barcelonesas nacidas en varios barrios, desde aristocráticos ejemplares de Pedralbes y la Bonanova hasta democráticos insectos populares cazados en el Paralelo, o "pulgas catalanistas del Barrio Gótico".


El recuerdo de tan insólito espectáculo se perpetuó durante mucho tiempo después. En 1985, el periodista Jordi Torras recordaba en La Vanguardia la pasión de Carlos Gardel por Barcelona. Y citaba el partido de fútbol que unas pulgas amaestradas habían disputado en la Foixarda, en un pabellón del recinto de atracciones exóticas de la Exposición Internacional donde compartían espacio con domadores de serpientes, una fuente de mercurio y un depósito de agua que simulaba el fondo marino. 

Aquel artículo provocó varias cartas al director por parte de lectores que habían asistido a las funciones durante su infancia. Como prueba presentaban folletos publicitarios de las representaciones y de otras anteriores hechas por la misma compañía en el parque de atracciones del Turó Park, durante la década de 1920. Añadían que el colofón final de aquel circo eran una boda suntuosas, que incluían una carroza nupcial tirón por cuatro pulgas hercúleas. Así pues, parece ser que la historia de los parásitos adiestrados tuvo un final feliz.

Fuentes : El País 28/03/2015 – Pulgas amaestradas - Xavier Theros / http://www.circomelies.com / http://www.fleacircus.co.uk/

jueves, 9 de febrero de 2017

Los payasos


El payaso 


Payaso es una palabra que puede emplearse como sustantivo o adjetivo. En el primer caso, un payaso es un tipo de artista que busca divertir al público con ciertas rutinas humorísticas y a través de su maquillaje y vestuario de características poco habituales, y como adjetivo se aplica a una persona cuando es poco seria o suele divertir a quienes la rodean con acciones o palabras graciosas.

Tipos de payasos 

Carablanca

El Carablanca europeo, también llamado Blanco, , Pierrot, Enharinado y Listo, nace en Inglaterra a medianos del siglo XVIII y suele ir maquillado de blanco y enfundado en un elegante vestido brillante. De apariencia fría y lunar, representa la ley, el orden, el mundo adulto, la represión -características que no hacen sino realzar el protagonismo del Augusto.

Su cara está cubierta de maquillaje blanco, con mínimos perfiles de color y/o purpurina utilizados para expresar las características de ojos , nariz y boca, y puede llevar un gorro blanco pegado a la cabeza en vez de una peluca de color. 

Considerado el payaso “mas bello” de todos los clowns, su cara está cubierta de maquillaje blanco, con mínimos perfiles de color y/o purpurina utilizados para expresar las características de ojos , nariz y boca. y va vestido con el tradicional mono de una o dos piezas, de blanco o de un tejido de un color que encaja con el personaje del Pierrot clásico. Los estilos pueden variar, pero en general son holgados y hechos a medida y pueden llevar un cuello que puede separarse. La túnica o camisa es corta, media o larga y con mangas largas, recta y acabada con vuelo. Los botones o “pompons” y el cuello rizado tienen contraste de color. Los pantalones son rectos, o con vuelo, o rizados. Su sombrero debe encajar con su personaje, y puede ser cónico (largo o corto), o plano, o achatado.Los guantes son blancos, o a juego con el traje, y le cubren las manos y las muñecas. Los zapatos son de ballet o baile. Representa a la autoridad y que Es elegante, serio, y poco amigo de bromas, y representa la autoridad y el orden. 

El Carablanca estirado es el aristócrata de todos los clowns. Al igual que el Europeo, es un clown elegante, artístico, coloreado, inteligente y alegre. Cuando actúa con otros payasos el es el jefe. Actúa muy artística y habilidosamente, con estilo cómico y dramático. Cuando actúa con el Augusto o el Vagabundo, este clown es el que manda, organizando las rutinas, y dando más que recibiendo, el tortazo, la patada o el plato de nata en la cara. Es mas cómico que el Carablanca europeo, pero este clown es un poco más reservado que el pícaro y gregario Augusto. 

Toda su cara está cubierta de maquillaje blanco. Se utiliza un mínimo de color o purpurina, para expresar las características de los ojos, nariz y boca y usa diferentes estilos y colores de pelucas.Viste con un traje hecho a medida , usando tejidos teatrales (brillantes, con perlas, etc…), satinados con lentejuelas y falsos diamantes. El vestido más común del “Carablanca” es un jersey usado y con gorgueras. Sin embargo, un traje de dos piezas o estilo esmoquin es aceptable también. El vestido, accesorios incluidos, deberían ser de colores combinados. Los zapatos pueden ser grandes o pequeños pero simples. Deben llevarse siempre guantes en lugar de sólo el casquete . El color de la peluca se suele elegir para acentuar otro color del vestido. 

El Carablanca cómico es un poco más parecido en espíritu al Augusto, pero sigue siendo un payaso Carablanca. Toda la piel visible, incluyendo cuello y orejas debe maquillarse de blanco. Sus facciones pueden ser negras o de oros colores, como pueden serlo otros elementos decorativos faciales. Su nariz puede ser o muy larga o muy pequeña, su culo puede estar exagerado y/o su estómago puede sobresalir. Su vestido puede ser a medida o bien ser demasiado pequeño. Puede aparecer elegante con tejidos metálicos resplandecientes o cómico con colores brillantes. Puede llevar un solideo o una peluca, incluso una estilo afro. El color debería ser brillante; puede ser rojo, azul, verde, amarillo, arco iris, casi cualquier color que se elija, excepto negro o marrón apagado. Sus zapatos deberían ser extravagantes pero su color debería complementar su vestido.



Augusto

El Augusto es el más cómico de todos los payasos. Es travieso, sociable y generoso en payasadas . Sus acciones son importantes, torpes e inoportunas . Este payaso no tiene mucho en común con el Cara Blanca excepto el maquillaje y el vestido. Su personalidad es la de un alborotador. Cuando aparece con el Cara Blanca, el Augusto es el blanco de las bromas. Representa la libertad y la anarquía, el mundo infantil. . . 

Utiliza un maquillaje altamente colorido con un color base del tono de la piel (rosa, marrón claro, marrón rojizo) en la cara y cuello. El ojo y la zona alrededor de la boca morro se encuentran normalmente cubiertos de blanco para producir una expresión de ojos anchos y para acentuar el diseño de la boca. Los diseños en los ojos y bocas, y en sus alrededores, son generalmente negros y rojos, pero son aceptables, con moderación, otros colores de recubrimiento. El sombreado rojo alrededor de la boca se suele perfilar en negro generalmente (o en rojo ocasionalmente). Este payaso vestirá normalmente una gran nariz cómica, apropiada al tamaño de la cara. El Augusto llevará peluca siempre, pero puede elegir entre una gran variedad de estilos y colores para acentuar el vestido y el tono de color carne del Augusto. 

Tiene la mayor variedad de diseños de vestidos para elegir, excepto que no llevará el tradicional traje-jersey del Carablanca. El Augusto podría llevar una chaqueta o abrigo, corto, normal o largo, con o sin cola, o una selección de cuadros de colores, rayas, lunares y cuadros, así como colores lisos. Normalmente llamado “la pesadilla del sastre”, los colores de los vestidos del Augusto y los patrones deberían complementar la apariencia general del payaso, sean o no colores combinados o conjuntados. Los tejidos teatrales o las lentejuelas no son apropiados en los vestidos del Augusto. Este payaso es normalmente un bromista notorio y puede necesitar un montón de bolsillos para llevar trucos y bromas. El vestido puede complementarse con accesorios extravagantes, como corbatas grandes o pequeñas, tirantes y zapatos cómicos de muchos estilos y colores. Estas son unas de las muchas posibilidades de sombreros, hongos irlandeses, bombines, chisteras, sombreros de copa, .... De varios colores, pero siempre brillantes realzarán el carácter del Augusto. También lleva guantes blancos o de colores. 

El Augusto siempre arruinara el numero que Carablanca trata de hacer. Llegará tarde, o demasiado pronto, o armara un lío con cualquier cosa. Si tocan una pieza musical, el Augusto siempre se equivocara, desafinara, o ira a destiempo. A pesar de ello 2 en general el Augusto siempre gana, es decir siempre arruina lo que el Cara Blanca trata de hacer y siempre acaba perseguido por éste.

El Segundo Augusto , también llamado Contraugusto y Trombo, es el tercer elemento de un trío de payasos, que suele ampliar los gags del primer Augusto, y a menudo es musical. 

El Excéntrico es una evolución del personaje de Augusto, contrapuesto a este por la dignidad de su cabezonería y por la inteligencia que demuestra al enfrentarse a las dificultades, que a menudo resuelve con una genialidad sorprendente. Se presenta siempre solo y normalmente no habla. Como oponentes dramáticos substitutivos del clown, usa los instrumentos musicales o los objectos con que se afronta. 

Vagabundo

El Vagabundo o Tramp es un tipo de Augusto solitario, habitualmente silencioso y con pinceladas de marginado social. Es el único payaso realmente norte americano, y inspirado en los vagabundos que viajaban en los trenes de mercancías a lo largo del país buscando trabajo. 

Entre el Tramp y el Hobo , aunque estén considerados como una única categoría, existen diferencia relativas a sus actitudes y vestuario.

El Tramp cree que el mundo le debe la vida; que su condición está causada por otros. Quiere (y espera) que todo el mundo sienta lástima de él. Hace todo lo posible por evitar el trabajo. Este peludo vagabundo es el individuo para el que nada va bien. Su cara y cuello están coloreados para que aparezcan sucios y sin afeitar. Se añade rojo a la línea de la barba para que la cara aparezca quemada por el sol y la boca y ojos son blancos donde el Tramp ha limpiado la suciedad con sus manos. Las cejas deberían se pequeñas y con un aspecto preocupado. Puede tener una gota de glicerina o de un material similar para aparentar que tiene una lágrima corriendo por su mejilla. Su expresión es, generalmente, triste y/o lacrimosa. Muchas veces los Tramps usan su propio pelo que ha sido revuelto para parecer desgreñado. Si se usa peluca debería ser negra o de los tonos más pálidos. 

El Tramp va desarreglado pero limpio. Sus vestido es, generalmente, un traje de dos o tres piezas el cual está extremadamente gastado y harapiento. Los rotos y sietes pueden dejarse abiertos, parcheados (con parches harapientos – no pulcras pegatinas) o unidos con grandes imperdibles. El color es normalmente negro u otro color oscuro, pero puede ser marrón, gris o marrón claro. La camiseta, si la lleva, puede ser de un color oscuro discordante. La camisa puede consistir en una usada y llena de agujeros camisa de manga larga roja o bien ser una camisa de trabajo o una camisa normal desgastada. El color de la camisa debería ser cualquier otro que no sea blanco. La corbata no debería ser ostentosa. Debería ser una norma que esté ajada. Como broche para la corbata se puede usar una pinza, un cepo u otro artículo. Puede usarse una cuerda como cinturón o tirantes.

El Hobo quiere ser un Hobo; él puede estar triste, pero ciertamente tiene donde caerse muerto . A menudo parece ser feliz. Un Hobo normalmente no pedirá una limosna, prefiriendo trabajar por ella. Tendrá trabajo pero no por mucho tiempo porque quiere mudarse a otro sitio. Su cara se maquilla como la del Tramp excepto en la expresión. Tiende a reír y sus ojos normalmente aparecen más grandes, más despiertos, abiertos y felices que los ojos del Tramp. Su vestido es bastante similar al del Tramp, pero pude contener colores más brillantes en varias partes. Su camiseta suele ser de un color brillante, como son muchos de sus parches. Sus zapatos deberían ser los mismo que los del Tramp. 

La categoría Tramp/Hobo es la única en la que se permite el uso de cualquier tipo de guantes: de colores, con agujeros, con los dedos cortados o sin guantes. Sin embargo, si se llevan guantes deberían estar limpios pero apareces sucios, manchados y desgastados. El efecto global del maquillaje, vestimenta y actuación debe complementar el personaje representado.

Mimo-clown

El Mimo-clown es una variedad habitualmente mudo. Se presenta solo y, teniendo los objetos como oponentes, despliega una gran cantidad de habilidades físicas y/o musicales. En este sentido, sus concepciones y dramaturgia son paralelas a las del augusto excéntrico. En de talante frágil y delicadamente poético 

El Payaso de soireé es una especialidad de payaso (normalmente Augusto) descendente evolucionado de los primeros augustos, los cuales, antes de formar pareja con los clowns, se ocupaban de entretener al público para llenar el vacío entre los números de circo (montaje y desmontaje de la jaula, instalación y retirada de aparatos, etc.). 

El Mesié Loyal es el director y presentador de pista, autoridad inapelable, y el compañero más lujoso que puede tener una troupe de payasos. El apelativo se debe a una dinastía circense de inicios del XIX , Thédore y Léopold Loyal que fueron los primeros directores y jefes de pista de la historia del circo.


Los 8 Mandamientos del payaso
1. Mientras esté vestido y maquillado de payaso, actuaré y me comportaré, siempre, dentro de los límites del buen gusto. Recordaré, en todo momento, que he sido aceptado como miembro del club de los payasos, estrictamente para ofrecer a los demás, y en particular a los niños, el entretenimiento limpio y divertido propio de los payasos. Recordaré que un buen payaso divierte a los demás riéndose de sí mismo, y no a expensas de los demás ni avergonzándolos.
2. Aprenderé a maquillarme de manera profesional. Dispondré de mi propio atuendo de payaso. Cuando actúe para el Club Internacional, o en acontecimientos relacionados con los payasos profesionales (“clown alley”), mi actuación y mi tarea tendrán por objeto divertir a los demás, y no el beneficio o la publicidad personales. Cuando esté vestido y maquillado de payaso, procuraré mantener siempre el anonimato, si bien pueden darse circunstancias en que eso no sea posible.
3. Mientras esté vestido o maquillado de payaso, no consumiré bebidas alcohólicas. Además, no las tomaré antes de actuar como payaso. Me comportaré como un caballero (o una dama) sin entrometerme en otras actuaciones o acontecimientos ni meterme con espectadores u otras personas. No toleraré ni me implicaré en ningún tipo de acoso sexual ni de discriminación por motivos de raza, color, religión, sexo, procedencia nacional, edad, incapacidad o cualquier condición protegida.
4. Después de mis actuaciones, me quitaré la ropa y el maquillaje y me vestiré de calle lo antes posible, de modo que no se me pueda relacionar con cualquier incidente que pudiera poner en cuestión el buen nombre de los payasos. Me comportaré en todo momento como un caballero (o una dama).
5. Mientras esté vestido y maquillado de payaso, seguiré las instrucciones del productor o de sus representantes reconocidos. Me atendré a todas las normas de actuación y no manifestaré quejas en público.
6. Haré todo lo que esté en mi mano para mantener un nivel óptimo en lo referente al maquillaje, la indumentaria, las características y la comicidad de los payasos.
7. Actuaré en tantos espectáculos de payasos como me sea posible.
8. Me comprometo a propiciar un ambiente carente de discriminación y de acoso con los payasos de cualquier edad, a fin de compartir ideas y conocimientos sobre el arte del payaso.
1000 clowns. More or less. A visual history of the american clown

El miedo a los payasos


Pero esos personajes generalmente asociados a momentos divertidos y entrañables también provocan con su aspecto y sus gritos , sentimientos de inquietud , miedo y pavor a un pequeño porcentaje de la población, infantil y adulta.

Un payaso es divertido en el circo, pero ¿ cual sería la reacción normal al abrir la puerta de casa a media noche y encontrarse al mismo payaso , ahí de pie bajo la luz de la luna? Lon Chaney

Debido a que la verdadera identidad del payaso queda oculta tras el maquillaje y el disfraz, muchas personas tienen temor a estos personajes. La fobia (miedo irracional) generada por los payasos se conoce como coulrofobia.

Si bien se cree que la fobia a los payasos afecta principalmente a los más pequeños, en realidad también puede tener lugar en personas adultas. Curiosamente, muchos pacientes de coulrofobia expresan que lo que más miedo les causa de los payasos es el exceso de maquillaje, el color del cabello y la típica nariz esférica de color rojo. La mayoría adquiere esta fobia luego de haber vivido alguna experiencia negativa con un payaso en persona (algo que puede ocurrir en una feria en la infancia, por ejemplo) o bien de haber visto una imagen de un payaso siniestro.

Algunos estudios acerca de la coulrofobia indican que los niños no aprecian ver un cuerpo aparentemente normal con una cara que no les resulte familiar o fácil de entender. También se ha demostrado que a los niños les dan miedo las imágenes de payasos en los hospitales.

La parte visible de la fobia a los payasos es el pánico, el miedo y la angustia del fóbico en presencia de la imagen del payaso. Aunque es frecuente que este miedo sea percibido como algo ridículo o gracioso por terceras personas, el sujeto que experimenta la fobia a los payasos puede llegar a presentar síntomas de Sensación de miedo intenso, temblores, ansiedad, taquicardia y sensación de latido irregular.
Los payasos asesinos

La mayoría de expertos en psicología clínica y fobias sostienen que la causa fundamental se encontraría en el imaginario creado por los medios de comunicación empleando la figura del payaso en novelas, cómics o películas de terror como una técnica para causar miedo al espectador. Así, se crea una disonancia cognitiva muy efectista, utilizando una figura comúnmente asociada al entretenimiento y a la diversión como todo lo contrario: un sádico o un psicópata sorprendiendo de este modo al público, como Pennywise, el protagonista de la novela “It“, de Stephen King, posteriormente llevada al cine, que contribuyó considerablemente a alimentar su figura como objeto de miedos infantiles.

A menudo surge esta obra en conversaciones con terapeutas cuando se busca el origen de la fobia a los payasos; y no es para menos, ya que se trata de un personaje siniestro que atemoriza a un grupo de niños y les genera un trauma de por vida. Otros payasos siniestros son el Capitán Spaulding, personaje de “La casa de los 1000 cadáveres“, una película en la cual ocupa el rol del antagonista principal ,dando una imagen aterradora con su cara blanca, labios negros, sus ojos, combinando el negro y el azul, lanzando una mirada penetrante y siniestra; una barba negra y una dentadura desagradable, o Joker, el enemigo de Batman, asesino despiadado que disfruta sembrando el terror en la ciudad.


Fuentes: http:// www.circomelies.com / http://clownplanet.com /1000 clowns. More or less. A visual history of the american clown - H. Thomas Steele - Editorial  Taschen